
La vuelta al trabajo es un momento especial en la vida de la madre y del bebé. Después de estar juntos permanentemente durante, aproximadamente, tres meses deben separarse. El bebé debe adaptarse a estar menos tiempo con su mamá y ésta a equilibrar su maternidad con el trabajo. Es muy probable que se sienta culpable por perderse importantes acontecimientos como por ejemplo: el primer “ajó”, la primera sonrisa y demás. O por tener que salir dejándolo enfermo. Es totalmente normal que se sienta mal, ya que está dejando a su indefenso bebé al cuidado de otra persona. Los miedos y la culpa están muy presentes y muchas veces se hacen insoportables.
Para aliviar esos sentimientos tan habituales pero a la vez tan molestos y limitantes, conviene tener presente algunas cosas. Reintegrarse al trabajo y dejar al bebé por unas horas no implica dejar de ser madre o serlo menos. Que el bebé quede a cargo de alguien de absoluta confianza y con instrucciones muy precisas es parte de la maternidad y una demostración de amor hacia ese hijo.
Una forma de facilitar y aliviar la separación, es haciendo un período de adaptación previo y gradual. Un tiempo antes de la fecha indicada para reintegrarse al trabajo, comenzar a ausentarse de la casa por ratos breves e irlos aumentando de a poco. Y una vez que se retorna a la rutina diaria, cada día al volver a casa, dedicarle un buen tiempo, en cantidad y calidad, al reencuentro con el bebé.
Opciones para el cuidado del bebé
Actualmente existen infinidad de opciones para que las madres que trabajan, dejen a su bebé. Hay guarderías privadas, guarderías en el lugar de trabajo, personas que asisten al hogar a cuidar al bebé, entre otras. Cada opción cuenta con ventajas y desventajas. Y a la hora de decidir por una u otra, los padres tendrán que evaluar cuál de ellas es más beneficiosa para el bebé.
En general, cuando son tan chiquitos, lo ideal es que el cuidado del bebé lo asuma una sola persona y que lo conozca con anterioridad. También es conveniente, en la medida de lo posible, que el ambiente se mantenga, continúen las rutinas y no existan traslados ni cambios de casa.
Sin embargo, muchas veces no hay opción y la guardería tiene que ser la alternativa escogida. Y si bien aquí hay traslados y las personas encargadas del cuidado son varias, el lugar está especialmente acondicionado y el personal está muy bien capacitado para atender al bebé.
