
Durante el embarazo se producen cambios en la mayoría de los órganos del cuerpo, entre ellos en el intestino. Estas variaciones, tienen como consecuencia una reducción de los movimientos intestinales que tienen como consecuencia el estreñimiento.
La aparición del estreñimiento en el embarazo, puede deberse a cambios hormonales o al aumento del tamaño del feto. Una forma de prevenirlo y mejorarlo, es haciendo una dieta saludable.
Dieta rica en fibras
Llevar a cabo una dieta equilibrada que incluya una suficiente cantidad de fibra, es el modo más fácil y efectivo para lograr que el estreñimiento desaparezca o, al menos, disminuya. Es aconsejable, aumentar progresivamente su consumo (en frecuencia y cantidad). Lo mejor es ir incrementando paulatinamente la ingesta de estos alimentos, para que el aparato digestivo se acostumbre y evitar trastornos intestinales (hinchazón o flatulencias).
La fibra está presente en alimentos de origen animal y vegetal. Las frutas y verduras son una excelente opción. El consumo de carnes, fundamentales durante el embarazo por su contenido en proteínas y hierro, es mejor acompañarlo de verduras cocidas o crudas para facilitar la normalización. También los granos como lentejas, o cereales integrales, contienen mucha fibra.
El beber mucho líquido favorece notablemente el tránsito. Tomar alrededor de dos litros de agua por día, junto con jugos de fruta, es muy importante.
Alimentos aliados
Existen una gran variedad de alimentos lácteos con contenido de probióticos (yogur, por ejemplo) que ayudan a regularizar el tránsito intestinal.
Para que los resultados sean permanentes, los/as nutricionistas recomiendan consumir al menos una porción al día. De este modo, también se estará aportando al organismo la cuota necesaria de calcio, tan necesaria en esta etapa.

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