El trabajo en el embarazo

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La época en que la mujer se dedicaba, únicamente, a las tares del hogar ha quedado en el pasado. Actualmente, trabaja tanto dentro como fuera de este, también estando embarazada. Pero en este período, siempre surgen dudas y temores acerca de la compatibilidad de la actividad laboral con esta nueva etapa de su vida.

En un embarazo normal, sin ninguna complicación, el trabajo no ocasionará ningún problema. La mujer podrá seguir desempeñando sus actividades laborales como lo hacía antes. Sin embargo, si hay alguna indicación del médico o un embarazo de riesgo, deberá abandonarlas.

En general, si el trabajo que realiza la embarazada no demanda grandes traslados o movimientos, lo más seguro es que pueda seguirlo haciendo hasta el final. Pero si implica  permanentes desplazamientos, seguramente se canse con más frecuencia y sea necesario reducir la exigencia, más que nada después del sexto mes.

Hay trabajos que definitivamente constituyen un peligro y son incompatibles con el embarazo. Algunos, por el nivel de demanda física y otros, por el contacto con productos tóxicos, que son nocivos tanto para la salud del bebé como para la salud de la madre. En ambos casos, la embarazada deberá consultar al médico y este resolverá si se debe pedir un cambio de lugar en la empresa, o una reducción de horario.

La mujer que desempeña un trabajo que requiere una intensa actividad física (como instructor de deporte, por ejemplo), deberá consultar al médico. Es probable que si está entrenada y en buen estado, pueda seguir trabajando igual, hasta alrededor del sexto mes, cuando su propio cuerpo le pedirá bajar un poco la exigencia.

Si trabaja con químicos o sustancias tóxicas, puede que llevar una máscara y guantes sea suficiente protección, pero ello dependerá de la sustancia. Entre los productos tóxicos o dañinos están las anestesias, los químicos fotográficos, el alcohol, el mercurio, la nicotina, el plomo, el asbesto, el arsénico, el fósforo, los sulfuros de carbono y el benzol.

En los últimos meses de embarazo, la mujer se fatiga con más facilidad, por lo que se recomienda que no realice grandes esfuerzos. Y si aún está trabajando puede comenzar con la licencia maternal algunas semanas antes de la fecha probable de parto, para poder descansar, relajarse  y enfocar todas las energías en el nacimiento de su hijo.

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